Los trastornos del sueño, como el **insomnio crónico**, despertares frecuentes, pesadillas recurrentes o sueño no reparador, son mucho más que «no dormir bien». Son síntomas reales que reflejan desequilibrios emocionales profundos: estrés acumulado, ansiedad no expresada, traumas no resueltos (incluyendo traumas transgeneracionales o políticos) o conflictos inconscientes que impiden que el cuerpo y la mente se relajen lo suficiente para entrar en un descanso restaurador.

En mi práctica como psiquiatra especializada en psicoterapia psicoanalítica y EMDR, veo frecuentemente cómo el insomnio se presenta como una manifestación de angustia reprimida, miedos no elaborados o duelos patológicos. El cuerpo, al no poder «apagar» la mente hiperalerta, mantiene un estado de vigilancia constante, lo que genera fatiga diurna, irritabilidad y un ciclo vicioso que afecta la calidad de vida. Mi enfoque no busca solo «dormir más», sino abordar las raíces emocionales para lograr un sueño natural, profundo y sostenible.

La Evaluación Inicial: Descifrando el Mensaje del Sueño Interrumpido

El proceso comienza con una evaluación integral en consulta (presencial en Valparaíso o Viña del Mar, o por videoconsulta). Exploro no solo la cantidad y calidad del sueño, sino el contexto completo: historia personal, eventos estresantes o traumáticos, patrones familiares, uso de sustancias y síntomas asociados como ansiedad, depresión o somatizaciones.

Realizo una entrevista detallada para identificar si el insomnio es reactivo (por estrés actual), crónico (ligado a patrones inconscientes) o relacionado con traumas (pesadillas repetitivas, terrores nocturnos). Si es necesario, indico exámenes complementarios o interconsultas (por ejemplo, con especialistas en medicina del sueño para descartar apnea u otros factores orgánicos). Explico claramente cualquier apoyo farmacológico temporal (como hipnóticos o ansiolíticos de bajo riesgo), incluyendo duración, efectos y cómo usarlo solo como puente mientras avanzamos en la terapia profunda. El objetivo es crear una alianza terapéutica de confianza, donde el paciente se sienta seguro para explorar lo que «no deja dormir».

La Fase Terapéutica: Liberando lo que Impide el Descanso

Una vez comprendidas las causas, integramos herramientas psicoanalíticas y somáticas para resolver las tensiones inconscientes que mantienen la hipervigilancia.

  • Psicoterapia Psicoanalítica:

    A través de sesiones regulares, usamos asociaciones libres, análisis de sueños y exploración de patrones relacionales para acceder al inconsciente. Muchas veces, el insomnio revela conflictos no resueltos (rabia contenida, culpa, miedos de abandono) que se activan al «apagar» la mente consciente por la noche. Al verbalizar y procesar estas emociones en un espacio cálido y privado, el cuerpo aprende a soltar la alerta, permitiendo una conciliación más natural y un sueño más continuo. Este proceso gradual reduce la necesidad de medicamentos a largo plazo.

  • EMDR para Traumas que Irrumpen en el Sueño:

    Cuando el trastorno del sueño está ligado a traumas específicos (abusos, pérdidas, violaciones a derechos humanos o eventos estresantes intensos), el EMDR es especialmente efectivo. Esta técnica reprocesa recuerdos traumáticos que generan pesadillas o despertares abruptos. Durante las sesiones, guío al paciente a focalizar en el recuerdo mientras realizamos estimulaciones bilaterales (movimientos oculares, taps o sonidos). Esto desensibiliza el impacto emocional y somático, transformando pesadillas recurrentes en sueños menos intrusivos o incluso neutrales. Muchos pacientes reportan mejoras rápidas en la continuidad del sueño y en la sensación de descanso al despertar.

  • Enfoques Complementarios y Prevención:

    Incorporo elementos de terapia familiar si hay dinámicas transgeneracionales que afectan el sueño (por ejemplo, patrones de hipervigilancia heredados). Recomiendo prácticas diarias como higiene del sueño personalizada, mindfulness corporal o ejercicios de relajación para fortalecer la autorregulación. El tratamiento es flexible: sesiones semanales o quincenales, adaptadas al ritmo de cada persona, con duración variable según la profundidad del conflicto.

Resultados Esperados: Un Sueño Reparador y una Vida Más Equilibrada

Con este abordaje, los pacientes suelen experimentar progresos significativos: conciliación más rápida, menos despertares, reducción de pesadillas y mayor energía diurna. El sueño deja de ser una batalla y se convierte en un espacio de restauración. Lo más importante es la prevención de recaídas: al resolver las causas emocionales subyacentes, se gana resiliencia para manejar futuros estresores sin que interfieran en el descanso.

Ofrezco atención ética, empática y confidencial, con aranceles diferenciados según necesidades. Si el insomnio o los trastornos del sueño te están robando la vitalidad, contáctame para una evaluación inicial. Juntos podemos restaurar ese descanso profundo que tu mente y cuerpo merecen.

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