Los trastornos de la personalidad involucran patrones rígidos, persistentes y desadaptativos de pensamiento, emoción, comportamiento y relaciones interpersonales que se manifiestan desde la adolescencia o adultez temprana, causando sufrimiento significativo o dificultades en el funcionamiento social, laboral o personal. Estos incluyen trastornos del **cluster A** (paranoide, esquizoide, esquizotípico), **cluster B** (antisocial, borderline o límite, histriónico, narcisista) y **cluster C** (evitativo, dependiente, obsesivo-compulsivo), así como trastornos mixtos o no especificados.
Como psiquiatra con formación en psicoterapia psicoanalítica, diplomado en trastornos de personalidad severos (Universidad de Valparaíso), experiencia en trauma complejo (transgeneracional, político y de derechos humanos) y EMDR, abordo estos cuadros reconociendo que los patrones de personalidad no son «defectos» del carácter, sino estructuras defensivas que se formaron tempranamente como respuesta a entornos difíciles, traumas o vulnerabilidades relacionales. Mi enfoque busca no «curar» en el sentido de eliminar la personalidad, sino facilitar una mayor flexibilidad, autoconocimiento y capacidad relacional, reduciendo el sufrimiento y mejorando la calidad de vida de forma sostenible.
La Evaluación Inicial: Comprender la Estructura de Personalidad y sus Raíces
El proceso inicia con una evaluación integral en consulta (presencial en Valparaíso o Viña del Mar, o por videoconsulta). Exploro la historia vital completa: patrones relacionales desde la infancia, eventos traumáticos, dinámicas familiares, apego y cómo estos se manifiestan en el presente (conflictos interpersonales, inestabilidad emocional, impulsividad, evitación, rigidez, etc.).
Realizo entrevistas detalladas para identificar el tipo o cluster predominante, comorbilidades (depresión, ansiedad, trastornos del estado de ánimo, adicciones) y el grado de funcionamiento. Si es necesario, solicito interconsultas o exámenes para descartar factores orgánicos. Explico cualquier apoyo farmacológico temporal (antidepresivos, estabilizadores del ánimo o ansiolíticos de bajo riesgo para síntomas agudos como impulsividad o disregulación emocional), incluyendo duración, efectos adversos y su rol como apoyo mientras avanzamos en la terapia profunda. La alianza terapéutica es fundamental: creo un espacio seguro, empático y consistente donde el paciente pueda explorar aspectos dolorosos sin sentirse juzgado.
La Fase Terapéutica: Reestructurando Patrones desde lo Inconsciente y lo Somático
El tratamiento integra psicoterapia profunda con herramientas específicas para trabajar la estructura de personalidad.
- Psicoterapia Psicoanalítica:
Esta es la base de mi método. A través de sesiones regulares (frecuencia semanal o más), usamos asociaciones libres, análisis de sueños, transferencia y contratransferencia para acceder a patrones inconscientes y defensas rígidas. Por ejemplo, en trastornos borderline, exploramos la inestabilidad afectiva y el miedo al abandono; en narcisistas, la vulnerabilidad detrás de la grandiosidad; en evitativos, el terror al rechazo. Al comprender y trabajar estos mecanismos en relación terapéutica, el paciente gana insight, flexibilidad emocional y capacidad para relaciones más auténticas y estables. Este proceso gradual reduce síntomas y fortalece la identidad.
- EMDR para Traumas que Subyacen a la Personalidad:
Muchos trastornos de personalidad (especialmente cluster B) están ligados a traumas tempranos o acumulados. Incorporo EMDR para reprocesar recuerdos traumáticos que mantienen patrones desadaptativos (como hipervigilancia, disociación o impulsividad). Durante las sesiones, focalizamos en experiencias dolorosas mientras realizamos estimulaciones bilaterales, desensibilizando el impacto emocional y somático. Esto facilita una integración más adaptativa y reduce la intensidad de síntomas como disregulación emocional o conductas autodestructivas.
- Enfoques Complementarios y Prevención:
Si hay dinámicas familiares o transgeneracionales involucradas, incluyo perspectivas de terapia familiar. Recomiendo prácticas de regulación emocional, mindfulness o técnicas somáticas para fortalecer la autorregulación diaria. El tratamiento es a largo plazo y flexible: sesiones adaptadas al ritmo del paciente, con duración variable (años en casos severos), pero con progresos notables en funcionamiento y bienestar.
Resultados y Bienestar Sostenible: Hacia una Personalidad Más Flexible y Plena
Con este abordaje, los pacientes suelen experimentar mayor estabilidad emocional, reducción de conflictos interpersonales, mejor manejo de impulsos y una identidad más coherente. Los patrones rígidos se vuelven más flexibles, el sufrimiento disminuye y emerge una capacidad mayor para relaciones saludables y realización personal. Aunque los rasgos de personalidad persisten en algún grado, el tratamiento logra una vida más funcional y satisfactoria, previniendo descompensaciones graves.
Ofrezco atención ética, cálida y confidencial, con aranceles diferenciados según necesidades. Si reconoces patrones que te generan sufrimiento repetitivo en tus relaciones o en tu vida diaria, contáctame para una evaluación inicial. Juntos podemos explorar y transformar estos aspectos con profundidad y respeto.
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