Los duelos —por la pérdida de un ser querido, una relación, un proyecto vital, salud, empleo o incluso un estatus social— y las **crisis vitales** representan momentos de profunda desestructuración emocional. No son solo tristeza o nostalgia: son procesos complejos donde el mundo interno y externo se reorganizan ante una ausencia irreversible. Cuando estos procesos se complican (duelo patológico o prolongado), aparecen síntomas intensos y persistentes: tristeza abrumadora, culpa excesiva, ira contenida, aislamiento, insomnio, fatiga crónica, dificultades para aceptar la realidad o incluso ideación suicida. Las crisis vitales, por su parte, surgen en transiciones existenciales —como jubilación, menopausia, hijos que se independizan, diagnósticos graves o rupturas— generando cuestionamientos profundos sobre el sentido de la vida, la identidad y el futuro.

Como psiquiatra con especialización en psicoterapia psicoanalítica, formación en trauma complejo (incluyendo transgeneracional y político) y EMDR, veo estos cuadros como oportunidades de transformación. El duelo no resuelto o la crisis no elaborada pueden reactivar traumas antiguos, patrones inconscientes o vulnerabilidades relacionales, pero también permiten una reparación profunda. Mi enfoque integra mente, cuerpo y contexto social para facilitar una elaboración auténtica, que lleve no solo a la aceptación, sino a un nuevo equilibrio vital más resiliente y significativo.

La Evaluación Inicial: Escuchando el Dolor y sus Capas Profundas

Todo comienza con una evaluación integral en consulta (presencial en Valparaíso o Viña del Mar, o por videoconsulta). Exploro la naturaleza de la pérdida o crisis: su timing, intensidad, duración y cómo se entrelaza con la historia personal, familiar y social. Pregunto por síntomas físicos y emocionales, patrones de apego, duelos previos no resueltos y posibles traumas acumulados que amplifiquen el dolor actual.

Realizo una entrevista detallada para diferenciar duelo normal (que evoluciona naturalmente) de duelo complicado o patológico (prolongado, intenso y discapacitante). Si es necesario, solicito interconsultas o exámenes para descartar factores orgánicos o comorbilidades (depresión mayor, TEPT). Explico cualquier apoyo farmacológico temporal (antidepresivos o ansiolíticos de bajo riesgo para síntomas agudos), incluyendo duración, efectos adversos y su rol como puente hacia la terapia profunda. La prioridad es crear un espacio seguro, cálido y confidencial donde el paciente pueda expresar el dolor sin miedo al juicio.

La Fase Terapéutica: Procesando el Dolor y Reconstruyendo el Sentido

El tratamiento combina herramientas psicoanalíticas y somáticas para elaborar el duelo o crisis de manera integral.

  • Psicoterapia Psicoanalítica:

    Esta es el núcleo del acompañamiento. A través de sesiones regulares, exploramos asociaciones libres, sueños, recuerdos y patrones relacionales para acceder a lo inconsciente. Muchas veces, un duelo actual reactiva pérdidas antiguas (infantiles, transgeneracionales) o conflictos no resueltos (culpa, rabia, abandono). Al verbalizar y comprender estos mecanismos en un entorno empático, el paciente puede soltar la carga emocional, integrar la pérdida y reconstruir una narrativa vital coherente. Este proceso gradual reduce síntomas intensos y fomenta una aceptación que no borra el amor o el vínculo, sino que lo transforma en algo interno y perdurable.

  • EMDR para Duelos Traumáticos o Complicados**:

    Cuando la pérdida involucra elementos traumáticos (muerte súbita, violenta, suicidio, o pérdidas múltiples), incorporo EMDR. Esta técnica reprocesa recuerdos dolorosos o intrusivos que mantienen el duelo «congelado». Durante las sesiones, focalizamos en imágenes, creencias negativas y sensaciones corporales asociadas a la pérdida, mientras realizamos estimulaciones bilaterales. Esto desensibiliza el impacto emocional y somático, reduce culpa excesiva o ira, y permite una integración adaptativa. EMDR es particularmente útil en duelos patológicos con síntomas de intrusión o evitación, acelerando la resolución y previniendo cronificación.

  • Enfoques Complementarios y Prevención**:

    Si hay dinámicas familiares o transgeneracionales (por ejemplo, duelos no elaborados en generaciones anteriores), incluyo perspectivas de terapia familiar. Recomiendo prácticas de autocuidado como rituales simbólicos, escritura terapéutica, mindfulness o conexión con la naturaleza para honrar la pérdida y fortalecer la resiliencia. El tratamiento es flexible: sesiones semanales o quincenales, con duración variable (de meses a más tiempo en duelos profundos), adaptado al ritmo único de cada persona.

Resultados y Transformación: Del Dolor a un Nuevo Comienzo

Con este abordaje, los pacientes suelen experimentar alivio progresivo: disminución de la intensidad del dolor, mayor capacidad para recordar sin sufrimiento abrumador, reconexión con la vida cotidiana y un sentido renovado de propósito. El duelo se convierte en una parte integrada de la historia personal, no en un peso que paraliza. En las crisis vitales, emerge una mayor autenticidad y resiliencia ante el cambio. Lo más valioso es la prevención: al procesar vulnerabilidades subyacentes, se gana herramientas para futuras pérdidas o transiciones sin descompensaciones graves.

Ofrezco atención ética, empática y privada, con aranceles diferenciados según necesidades. Si estás atravesando un duelo prolongado o una crisis que te cuestiona todo, contáctame para una evaluación inicial. Juntos podemos acompañar este proceso con respeto y profundidad, transformando el dolor en crecimiento y renovación.

¡Agenda tu cita hoy y permite que el duelo se convierta en un puente hacia una vida más plena! Visita drasantamaria.cl o escríbenos directamente. El acompañamiento en estos momentos es un acto de cuidado profundo hacia ti mismo.