Los síndromes psicosomáticos representan una intersección fascinante entre el cuerpo y la mente, donde malestares físicos como dolores crónicos, problemas digestivos, fatiga persistente o incluso alteraciones en la piel aparecen sin una explicación médica clara. Estos síntomas no son «imaginarios», sino manifestaciones reales de tensiones emocionales reprimidas, traumas no resueltos o estrés acumulado que el cuerpo expresa cuando la mente no puede procesarlo conscientemente. Como psiquiatra con especialización en psicoterapia psicoanalítica y formación en EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing), mi enfoque se centra en integrar mente y cuerpo para liberar estas tensiones, reducir los síntomas somáticos y prevenir recaídas, logrando un alivio sostenible que mejora la calidad de vida tanto física como emocional.

En mi práctica, he acompañado a numerosos pacientes que llegan con estos cuadros, a menudo después de haber recorrido un largo camino de consultas médicas sin respuestas definitivas. El estrés crónico, traumas infantiles, pérdidas no elaboradas o incluso traumas transgeneracionales y políticos pueden manifestarse en el cuerpo como una forma de «lenguaje» inconsciente. Mi objetivo es decodificar este lenguaje a través de un proceso terapéutico personalizado, ético y empático, que combina herramientas científicas con una comprensión profunda del ser humano en su contexto social y emocional.

El Proceso de Evaluación Inicial: Entendiendo la Raíz del Problema

Todo comienza con una evaluación integral, que realizo en sesiones iniciales presenciales o por videoconsulta. No se trata solo de listar síntomas; exploro el panorama completo de la persona: su historia personal, familiar y social, así como los eventos traumáticos que podrían estar contribuyendo al malestar. Utilizo entrevistas detalladas para identificar patrones emocionales reprimidos, como ansiedad no expresada o duelos patológicos, que se somatizan en el cuerpo.

En esta fase, considero aspectos biológicos, psicológicos y sociales. Si es necesario, solicito exámenes médicos complementarios o interconsultas con otros especialistas (como gastroenterólogos o reumatólogos) para descartar causas orgánicas y trabajar en equipo. Explico al paciente las posibles reacciones adversas de cualquier tratamiento farmacológico que pueda indicar, como antidepresivos o ansiolíticos de bajo riesgo, que uso solo como apoyo temporal para estabilizar síntomas agudos mientras avanzamos en la terapia profunda. El énfasis está en empoderar al paciente, fomentando una alianza terapéutica basada en confianza y seguridad.

La Fase Terapéutica: Liberando Tensiones Inconscientes

Una vez establecida la base, entramos en el corazón del tratamiento: la integración mente-cuerpo mediante psicoterapia psicoanalítica y técnicas como EMDR. Este enfoque no busca solo «apagar» los síntomas, sino resolver las causas subyacentes para una curación posible y duradera.

  • Psicoterapia Psicoanalítica:

    Esta es la piedra angular de mi método. A través de sesiones regulares, exploramos el inconsciente para identificar y liberar tensiones emocionales reprimidas que se manifiestan físicamente. Por ejemplo, un dolor crónico en el estómago podría vincularse a un conflicto emocional no resuelto, como rabia contenida desde la infancia. Usamos asociaciones libres, interpretación de sueños y análisis de patrones relacionales para que el paciente tome conciencia de estos mecanismos. Este proceso gradual reduce la somatización al permitir que las emociones se expresen verbalmente, en un espacio seguro y no juzgador. Con el tiempo, los síntomas físicos disminuyen a medida que el cuerpo deja de «cargar» con lo que la mente no procesaba.

  • EMDR para Procesar Traumas Somatizados:

    Cuando los síndromes psicosomáticos están ligados a traumas específicos (como abusos, accidentes o violaciones a los derechos humanos), incorporo EMDR, una terapia validada científicamente que acelera el reprocesamiento de recuerdos traumáticos. Durante las sesiones, guío al paciente a revivir el evento traumático de manera controlada mientras realizamos movimientos oculares bilaterales (o estimulaciones táctiles/alternas). Esto ayuda a desensibilizar el impacto emocional y somático del trauma, reduciendo síntomas como fatiga o dolores que el cuerpo retenía como «memoria corporal». EMDR es especialmente efectivo porque integra intervenciones somáticas, como notar la respiración y la autoconciencia corporal, para reconectar al paciente con su cuerpo de forma positiva y cómoda.

  • Elementos de Terapia Familiar y Enfoques Holísticos:

    Si el contexto familiar juega un rol (por ejemplo, en traumas transgeneracionales), incluyo perspectivas de terapia familiar para explorar dinámicas que perpetúan el estrés. Además, promuevo prácticas complementarias como mindfulness o ejercicios de relajación corporal para fortalecer la resiliencia y prevenir recaídas. El tratamiento es flexible: sesiones semanales o quincenales, ajustadas a las necesidades del paciente, con duración variable según la complejidad (de meses a un par de años para casos profundos).

Resultados y Prevención: Hacia un Bienestar Sostenible

A lo largo del proceso, los pacientes suelen reportar alivio progresivo: los dolores crónicos se atenúan, la fatiga cede lugar a energía renovada, y los problemas digestivos mejoran al liberarse el «peso» emocional. No siempre es una «cura» total, ya que algunos factores biológicos pueden persistir, pero el enfoque integral logra una reducción significativa de síntomas y una mejora en la calidad de vida. Lo más valioso es la prevención: al resolver las raíces inconscientes, equipamos al paciente con herramientas para manejar futuros estresores sin somatizarlos.

Mi compromiso es ofrecer un acompañamiento ético, cálido y privado, con aranceles diferenciados para accesibilidad. Si estás experimentando estos malestares, te invito a contactarme para una evaluación inicial. Juntos, podemos transformar el lenguaje de tu cuerpo en una narrativa de sanación y empoderamiento.

Para más información o agendar una cita, visita mi sitio web drasantamaria.cl o contáctame directamente. ¡Tu bienestar integral está al alcance!